martes, 9 de octubre de 2012

Viernes 26, en Íscar (Valladolid)

Tras el acto celebrado el pasado 15 de septiembre en Olmedo, el próximo viernes 26 de octubre 'En busca del hogar' volverá a Tierra de Pinares para darse a conocer en la vallisoletana capital de la Villa y Tierra de Íscar, municipio homónimo famoso por su industria transformadora de la madera.

La presentación se celebrará a partir de las 20.30 horas en la Librería Mari Fe, situada en el número 10 de la calle Portugal, junto al supermercado 'La Salve'.

En el acto participará el también escritor Dioni Arroyo Merino, autor de las novelas 'Metanoia' y 'Los ángeles caídos de la eternidad'.

Al margen de conocer un poco más las aventuras del capitán Turk y su tripulación de la Biznaga, la cita iscariense servirá para debatir largo y tendido sobre la literatura en general, y sobre el arte de la escritura y todo el proceso creativo, en particular.

No lo olvidéis, el viernes 26 os esperamos en Íscar.

lunes, 1 de octubre de 2012

¡Gracias, Santander!

Dioni Arroyo (izquierda), Antonio Pérez (centro)
 y Juan M. Salamanca (derecha)
Foto: Jaime Caviedes Sanz
Ventanales por los que no entra luz, sino la oscuridad de la noche que se apodera del exterior. Aséptica luz blanca, fluorescente, y un salón lleno de funcionarios de prisiones. La imagen no es envidiable, desde luego, pero sólo a priori. Bien es cierto que parece el escenario de 'Metanoia', la novela de Dioni Arroyo donde se plantea un distópico futuro marcado por la depresión económica y el retroceso democrático, pero en realidad se trata de un moderno salón de actos repleto de amigos, y no de una prisión.
Juan M.Salamanca firma un
ejemplar de 'En busca del hogar'
Foto: Jaime Caviedes Sanz

El viernes 28 de septiembre, la Biblioteca Central de Cantabria acogió la presentación, en un acto conjunto, tanto de 'Metanoia' como de 'Los ángeles caídos de la eternidad', las dos obras de Arroyo, así como de 'En busca del hogar', que salda así su deuda con una comunidad como la cántabra, tan emparentada con la vieja Castilla de la que un día formó parte, y de la que tantos castellanos huyen en verano para refugiarse en sus verdes y acogedores brazos.

La profesión de Dioni determinó que muchos de sus compañeros, funcionarios de prisiones, estuvieran en el acto, y ellos aderezaron la sobremesa literaria con un magnífico recorrido nocturno por esa maravillosa ciudad que es Santander, adonde sin duda habrán de viajar nuevas novelas para disfrutar de nuevos momentos inolvidables en compañía de grandes amigos.

Un bonito acto que fue posible merced a la generosidad de Dioni Arroyo, de nuestro presentador, Antonio Pérez Ruiz, y de todos los santanderinos que se acercaron para conocer los sueños plasmados en un papel de dos osados escritores vallisoletanos.

¡Gracias Santander!


Firma de ejemplares de 'En busca del hogar'
Foto: Jaime Caviedes Sanz

jueves, 20 de septiembre de 2012

Viernes 28, en Santander

El próximo viernes 28 de septiembre 'En busca del hogar' tendrá el honor de darse a conocer al público cántabro junto con las dos novelas de un gran escritor y buen amigo, Dioni Arroyo, en un acto que tendrá lugar en la Biblioteca Central de Cantabria (ubicada en el número 19 de la calle Ruiz de Alda) a partir de las 19.00 horas. 

Junto a 'En busca del hogar', quien se acerque podrá descubrir también una curiosa historia de encubrimientos en el Valladolid de 1987, a través de 'Los ángeles caídos de la eternidad',  y un intenso viaje a un futuro decadente en el que las libertades individuales se verán en serio riesgo, en 'Metanoia'.

Como siempre, los autores estarán encantados de compartir un rato agradable con cuantos aficionados a la lectura se acerquen, para charlar sobre las novelas, resolver dudas y, por supuesto, debatir sobre cualquier cuestión que sea del interés del público.

¡No faltéis!


domingo, 16 de septiembre de 2012

¡Gracias, Olmedo!

Javier Pérez (izquierda),
 Juan Martín Salamanca (centro)
 y Santiago Zurita (derecha)
Foto: Jesús Martín Sastre
El pasado sábado, 15 de septiembre, se celebró en Olmedo (Valladolid) una nueva presentación de la novela 'En busca del hogar' y como no podía ser de otra manera en la Villa del Caballero, el autor de la obra que le dio la fama, Lope de Vega, estuvo presente de alguna manera, pues tuvo lugar en La Tienda de Lope,  cuyos responsables dieron lo mejor de sí mismos para que tanto autores como público se sintieran muy a gusto.
Público reunido en La Tienda de Lope
Foto: Jesús Martín Sastre


Se trata de una de esas librerías de pueblo que mezclan en su oferta desde libros hasta artículos de papelería o juguetes, para poder subsistir. Un nexo imprescindible entre la cultura y el mundo rural sin el cual sus habitantes, muy cultos en el caso de Olmedo como buenos herederos de su rica historia, se verían obligados a viajar a la ciudad para adquirir literatura y a quedar a merced de las grandes superficies comerciales, las cuales carecen del cariño y la entrega para con sus clientes que atesoran gentes como Javier Pérez (Javi), gerente de la La Tienda de Lope.

Javier Pérez (izquierda),  Juan Martín Salamanca (centro)
y Santiago Zurita (derecha)
Foto: Jesús Martín Sastre
Pero no fue ésa la única referencia al Fénix de los Ingenios, pues tras la presentación se debatió largo y tendido sobre novela histórica y de aventuras, al hilo de lo cual salió a relucir el insigne dramaturgo madrileño. Revolucionario del teatro, Lope de Vega no dudó en emplear a reyes y otros nobles personajes históricos para sus obras de ficción, lo que sirvió de base para reivindicar un género muy denostado por algunos historiadores, aunque defendido por otros. Como bien dijo Javi, que participó en la mesa al igual que el escritor palentino Santiago Zurita, la ficción nunca nos miente, mientras que la historia sí puede hacerlo, según quien nos la cuente. Una lanza rota a favor, por tanto, de un género que, si bien no debe tomarse como narrador de hechos verídicos al cien por cien, sí debe aprovecharse como una oportunidad para acercar al público a la historia, disciplina tan injustamente tildada de aburrida por culpa de doctos manuales que, en ocasiones, pierden su vigor a causa de su academicismo exagerado.

Juan Martín Salamanca firma un ejemplar de
'En busca del hogar'
Foto: Jesús Martín Sastre
Sea como fuere, el debate permitió recopilar e intercambiar opiniones y, con él concluido, los asistentes pudieron disfrutar de un aperitivo al aire libre, ofrecido por La Tienda de Lope, que celebraba así su segundo acto de estas características y que se consolida como un pozo de cultura fundamental en la villa de Olmedo que, junto a sus siete plazas, siete iglesias, siete conventos, siete puertas, siete casas solariegas, siete fuentes y siete pueblos como alfoz, posee para orgullo de sus gentes.

¡Muchas gracias, villa de los siete sietes!

martes, 4 de septiembre de 2012

El sábado 15, en la Villa del Caballero

El próximo sábado 15 de septiembre la Villa del Caballero, más conocida como Olmedo (Valladolid), acogerá una nueva presentación de 'En busca del hogar', novela que, tras una intensa gira por los más diversos lugares de la geografía española, regresa a Tierra de Pinares, esa arenosa comarca en la que los pinos han levantado un verde mar que constituye el mejor oasis para refugiarse de la aridez de la estepa castellana.

La presentación tendrá lugar a partir del mediodía en 'La Tienda de Lope', ubicada en la carretera que une Olmedo con Medina del Campo, y junto a ella se celebrará un debate sobre la novela de aventuras e histórica en la que participará el también escritor Santiago Zurita, autor de '1588. No tengo más que darte' y '1554. La mano bastarda de Dios'.

Tras ello se ofrecerá un pequeño aperitivo en el jardín del establecimiento para todo el que se acerque a conocer la novela y a su autor.

jueves, 23 de agosto de 2012

Al filo de la vida

Mientras el siglo XIX encara su último cuarto, la aristocracia europea disfruta ociosa del devenir de los tiempos, una era de modernidad, de grandes avances tecnológicos y científicos, de un importante desarrollo económico, y de una prepotencia europea que va sembrando la semilla que alumbrará la mayor guerra que el hombre haya visto hasta entonces. En esa trepidante época, la rigidez social será una prisión contra la que se rebelarán algunas voces. Entre ellas, una mujer defenderá el divorcio, el sufragio femenino, la libertad de los pueblos sometidos. Sus ideas producirán un terrible escándalo, sobre todo en España, pues se trata nada menos que de una infanta, de una Borbón.

Esta es la historia real de Eulalia de Borbón, la indómita, cuya vida repasa de forma magistral el novelista, poeta y agitador social Jordi Siracusa en su obra 'Al filo de la vida', que ya va por la segunda edición. Se trata de un viaje a los años de la Restauración española, a la Belle Époque parisina, al Estados Unidos de la segunda revolución industrial, a la Cuba en la que latía el sentimiento de independencia, pero sobre todo, hacia la decadente, aunque lujosa, vida aristocrática del Viejo Mundo, donde la hipocresía y la falsa moral condenarán a esta hermana de Alfonso XII a una vida errante en la que no le faltarán los amantes, las fiestas y los escándalos, pero tampoco, la soledad. Una vida triste a la que, sin embargo, no quiso renunciar, con unos privilegios que detestaba, pero que sentía como suyos. Ese debate entre corazón y cabeza, entre conciencia social y egoísmo, llevó a Su Alteza Real a meter a Don Quijote y a Sancho Panza en su cabeza al mismo tiempo.

Una tristeza soterrada que se filtra a lo largo de las 400 páginas en las que descubrimos el viaje interior de doña Eulalia hasta convertirse en la autora de 'Au fil de la vie', un alegato feminista que fue prohibido en España por su sobrino Alfonso XIII, quien también la condenó al exilio por su inaceptable conducta.

Un repaso por la historia española y europea a través de un novela en primera persona de uno de los personajes de la monarquía española más olvidados. Imprescindible para cualquier amante de la historia y recomendable para cualquier lector en general.

martes, 7 de agosto de 2012

Dos auroras



Noviembre, 1973. Aquella botella de tequila está casi vacía, pero su propietaria sigue sedienta. Tiene sed de cariño, se le ha ido su hermano. Era más joven que ella, pero le gustaba el trago, quizá demasiado. Una cirrosis hepática se lo llevó hace unos días. Ella lo llora, y repone sus lágrimas con el licor de agave. Su hermano era alguien importante en ese bar, el Tenampa, y en toda la Plaza Garibaldi. Los mariachis lo recuerdan. Ella no canta, permanece sola, en silencio, con su vaso, refugiada en su rojo poncho.

México se encuentra en una situación delicada. La crisis económica mundial lo ha alcanzado y, mientras, se desangra entre las acciones de grupos paramilitares y las matanzas contra estudiantes ordenadas por el Gobierno. Pero esa semana, toda la república no tiene llanto más que para él, para el rey, que ha dejado una nación huérfana y a esta dama desconsolada.

Lo amaba, no como una mujer, sino como una hermana. No eran hermanos de sangre, pero dos hijos de la misma madre jamás llegarán a quererse tanto como ellos. Desde su muerte bebe, bebe para tenerlo cerca, para comunicarse con él. Usa sus poderes de chamana para estar a su lado. Una pareja entra en el bar. Él parece un prestigioso licenciado con más de medio siglo de vida a cuestas. Ella, una elegante mujer que rondará los cuarenta y cinco. Se sientan en una mesa, cerca.

La llorona se ha entregado a los recuerdos. Por su mente pasan difuntos queridos: su hermano, su amigo Diego y la esposa de éste, Frida, capaz de despertar en ella terribles pasiones. Sin embargo, por lo que se refiere a pasiones, ninguna le dejó tanto desasosiego como la mujer del licenciado, que comparte mesa junto a su marido a escasos metros, sin saber de quién se trata, sin recordar cómo se conocieron en El Alacrán casi veinticinco años atrás.


La dama del poncho había pasado ya de la treintena, y comenzaba su carrera como cantante en los peores antros del D.F. En el fondo, seguía siendo la niña que había llegado a México desde un pequeño país centroamericano, pero que se había criado en las duras calles como un hombre más, fumando tabaco, bebiendo tequila y peleando con pistola al cinto. Esa noche, en El Alacrán entró una preciosa muchacha de ojos azules, pero teñidos de rojo por el llanto. Tenía veintidós años y huía de un padre salvaje que la pegaba. No tenía adónde ir y el terror había hecho mella en su angelical rostro. Conmovida por su belleza y su tristeza, la dama le cantó 'La llorona' como sólo ella sabía, con una intensidad desgarradora que puso el vello de punta hasta al más rudo macho del local. Esa noche, las dos mujeres se dieron el afecto que necesitaban. No volverían a verse hasta más de dos décadas después.


La dama se levanta y manda callar al mariachi. Nadie osaría hacer eso en el Tenampa, nadie excepto ella. Su música no necesita acompañamiento, tan sólo la cercanía de una lánguida guitarra. De su boca sale, con la rabia del despecho, una cortante melodía cargada de rencor hacia aquella que, avergonzada de un amor prohibido, había abandonado sus brazos sin querer saber nada más de ella. Los versos de su hermano suenan todavía más agrios cuando, casi escupiendo las palabras, la repite una y otra vez: "Ojalá que te vaya bonito".

Incómoda por esta situación, la muchacha humilde convertida en rica señora, que repara en ese instante en la presencia de su examante, trata de marcharse del local, pero su marido no lo permite, pues, ajeno a cuanto ocurre, permanece maravillado, al igual que el resto de los presentes, con la cantante de rancheras. Ingenuo, la invita a compartir con ellos una botella de mezcal, e iluso, pretende tumbarla en un duelo de tragos. A falta de un cuarto de botella, es él quien posa la cabeza sobre la mesa, rendido ante su rival. Lo llevan a acostar. En la intimidad de la casa del letrado, las cuentas pendientes quedarán saldadas. Un par de miradas bastarán para un perdón. Los reproches dejarán paso a las caricias y los besos.

 La dama llora, pero pareciera que ríe. Esa noche rejuvenecerá junto a su chamaca. Desde el más allá, su hermano la bendice con sus versos.

Fue la última noche que se amaron. Sólo compartieron dos auroras, pero bien valdría toda una vida por ese par de momentos. Cuarenta años después, cuando el aliento de la dama de poncho rojo se apague en un hospital de Cuernavaca, los ojos azules de la chamaquita seguirán en su mente, antes de despedirse de España, de México, de Federico García Lorca, y del mundo que durante noventa y tres años fue incapaz de doblegar su libertad.

Y en el último trago se fue.