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domingo, 3 de marzo de 2013

La penitencia del capitán Turk

Foto: Jesús Martín Sastre
Quizá los lectores recuerden al inquisidor Pedro Antonio Diéguez Varela, nombre maldito en la mente de Marcial de San Pablo, al que empujó como ninguno hacia las garras de la piratería, convirtiéndose así en el capitán Turk. Aquel religioso de ficción, abulense de pro, fue víctima de una brutal venganza en Granada. Y para hacer penitencia, más en esta época de Cuaresma, el capitán Turk hubo de remontar el Adaja y hacer frente a sus bajíos para presentarse en la ciudad de las murallas, la patria chica de fray Pedro Antonio.

Nada más lejos de la realidad, la visita de 'En busca del hogar' a Ávila fue una experiencia gozosa y enriquecedora. A las añejas amistades allí presentes, se sumaron otras nuevas regaladas por ese arte de vida que es la literatura, y que fue rematado con el acogedor ambiente brindado por Librería Letras y por la amabilidad de sus regentes.

Foto: Jesús Martín Sastre
No faltó la cariñosa, aunque quizá por ello parcial, presentación del gran escritor y amigo local César Díez Serrano, que abrió las puertas de su casa a esta novela de piratas ambientada en otro tiempo, una época en la que Castilla era más de lo que es ahora, una historia que Díez Serrano reivindicó con orgullo y necesidad de que todos los castellanos la conozcan. Como decía un brillante profesor de esta materia: "La historia no sirve para nada; pero quien no sabe historia, no sabe nada".

Con la novela presentada y la penitencia cumplida, los marineros de la Biznaga pusieron rumbo a las tabernas del lugar a saciar su voraz apetito. Esta vez no hubo ron ni carne a la bucana, pero no faltaron las patatas revolconas, la alubias de El Barco, las sopas de ajo, el queso de cabra del Tiétar, ni el buen vino de la Ribera del Duero.

Gracias, Ávila, por la oportunidad de entrar en marzo así de bien.

¡Gracias, Ávila!


Foto: Jesús Martín Sastre

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